martes, 2 de septiembre de 2014

A fuer de seguir vivo

Huelo a descuido. A deshecho. A sangre derramada. A moco.

En mi casa vive el monstruo. Halla alimento en mi divagar. Y, si siento lo que siento, ahí está él, hiriendo sin piedad. Pensé en haberlo expulsado. Pensé que se había marchado, al fin, fuera de mí. Más cada día regresa para recordarme: <<no soy yo el que duele, sino tu corazón el que está dañado>>.

Las horas son eternas; los minutos sin determinar. Pasan tanto como permanecen, no cambian, no mutan. Mueve sus manecillas, el reloj. Dice adiós, quizás, al tiempo. Atrae el movimiento, de quien espera sin esperar.

Quise cambiar el hábito y lo oculté. Me resguardé en lo más hondo que pude encontrar: mis dedos, mis manos, mi cabeza y corazón, puestos sobre la mesa, apuntalados con un punzón. Ya nada me exhibe, aunque sean mis ojos el portal.

Pagaría por hablar con un hada, embaucarla de este sin-estar. Transferirle mis entrañas y decir: adiós, ya no volverás. Hacer milagros es su hado, habría de pedirle su compasión: ¡cúrale, cúrame; cúranos del ramillaje veraniego, henchido de desazón; crecido en el ocio, regado por el disgusto y la pasión!

Vamos, hermoso, hincha tus plumas al despertar. La desidia que sientes ¿cuándo ha de terminar? No aferres tanto lo que se ha de escapar. La vida es un sueño, te espero en el mundo real.

Vuelven mis palabras a ser escritas, vuelve la necesidad de expresar. Ha tanto tiempo mi poema cortado el vuelo, ahora he de traerlo para darle un final. Decía:

Hace tiempo que no escribo
no necesito hacerlo
me dedico a seguir vivo
disfrutando del momento. 


He ahí cómo yerro sin errar: ya no disfruto, pues ya no vivo, como Descartes no es sin pensar.

Hoy diría, al postrero tiempo:

He vuelto a la escritura,
he vuelto a meditar. 
Tanto quise parar el tiempo,
a fuer de olvidar
no encuentro ya consuelo
de tan consciente suicidar. 

Siga vivo o siga muerto
siga queriendo olvidar
ahora quizás parar el tiempo
no es más locura que volar. 
Hállote en el recuerdo
prívenos la muerte de en su seno rematar.

Sombra de lo que fuimos
                                         somos
Tan cargados como la mula al
arar. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario